Fuentes primarias
|
Fuentes secundarias
|
Son los documentos, testimonios u objetos originales que le permiten
al historiador investigar directamente en ellos, sin la intervención de un
intermediario (traducción, paleografía, edición, ente otros), pues se corre
el riesgo de partir de una interpretación, o segunda lectura
|
Son los resultados concretos de la utilización de las fuentes
primarias, es decir, libros, ensayos, artículos, biografías, monografías,
entre otros. Este tipo de fuentes no son de poco valor, pues son el producto
de años de investigación histórica. Y para la mayoría de las personas, es la
única posibilidad que tienen para conocer sobre temas históricos.
|
"Una historia no es sólo verdad cuando se narra cómo ha sucedido, sino también cuando relata cómo hubiera podido acontecer" -J. Mario Simmel Apoyando y ayudando en la información plasmada de este blog Profesor Diar Zetina Kú
jueves, 17 de diciembre de 2015
Clasificación de las fuentes
Los 3 aspectos de la utilización de fuentes históricas
Fundamentación
|
Demostración
|
Verificación
|
Se refiere a la fuente histórica de la que parte el investigador. Es
el punto prístino de donde surgirá el interés, la idea de conocer y demostrar
tal o cual suceso, tradición, comportamiento o idea que se quiera investigar.
Puede ser un documento escrito, un objeto o un testimonio oral.
|
Es el trayecto que se sigue en la investigación. No basta con contar
con una base sólida, se necesita desarrollar adecuadamente la investigación. Entiéndase
por adecuadamente, la correcta interpretación de las fuentes consultadas. Las
aseveraciones que se realicen durante la investigación deben estar
sustentadas en la demostración constante. Esto no significa que se necesiten
hacer cortes intermedios, con el fin de demostrar lo investigado hasta ese
momento; sino que durante la investigación no debe salirse de la correcta
interpretación de las fuentes. La capacidad del investigador para observar,
es decir, su mirada epistemológica, le permitirá verlas desde diferentes
enfoques y con distintas posibilidades de interpretación.
|
Se refiere a que una vez concluida la investigación histórica deberá
ponerse a consideración del lector el lugar exacto de donde se obtuvieron las
fuentes consultadas, esto permitirá contar con la confiabilidad necesaria y
la suficiente certeza de que los resultados son producto de una investigación
seria y científica.
|
martes, 8 de diciembre de 2015
"La nueva enseñanza de la historia"
En
esta lectura la Dra Ma. Del Rosario Soto no habla de que la educación puede ser
un proceso de cambio, si se quitara ese mecanismo de aprender repetidamente, si
se configurara a un aprendizaje reflexivo. Si la historia se aprendiese como el
estudio de lo “socio lógico”, permitiría que los estudiantes se dimensionaran
en el tiempo presente, o sea lo que ocurre ahora y valore los acontecimiento
pasados a través del tiempo para llegar a la actualidad al igual que valorar y
reconocer lo que hemos sido como sociedad y poder imaginar, que condiciones habría
que crear para permitir otros procesos diferentes o mejores, nos dice que una
nava manera de aprender la historia es reflexionando y dando putos de vista
sobre lo que ocurrió que nos hizo ser la sociedad que somos hoy en día.
Nos
dice que Se debe partir de enfoque pedagógico constructivista , considerando la enseñanza como un proceso
diferente al de aprendizaje, y partir de un problema, problematizar la
historia, así el estudiante no solo aprenderá a pensar históricamente, sino,
que aprenderá a aprender, principio fundamental del constructivismo y del
modelo basado en competencias.
Es muy importante que para la enseñanza de la historia se
utilicen recursos o estrategias del interés del alumno como por ejemplo:
-Noticias
-Visitar
un museo
-Exposición de una serie de fotografías
familiares de distintos lugares de México y épocas.
-Biografía:
-Árbol
genealógico
-Ver
y comprender.
- vídeos
-Exposiciones
martes, 1 de diciembre de 2015
Resumen " La formación de una conciencia histórica"
Queda
claro que la toma de decisiones en la enseñanza de la historia es asunto estrechamente vinculado con el poder,
en la medida en que la conformación de la identidad y la conciencia crítica
desembocan, por fuerza, en un horizonte de posibilidades. Frente a ello, desde
una perspectiva profundamente humanista deposita el sentido de la historia, de
su enseñanza, en el “actuar con plena conciencia de mí y de mi entorno,
entender y asumir los procesos sociales y tomar posición consciente respecto de
ellos [lo que nos conduce al] actuar plenamente humano.
Actitud
que se proyecta a la docencia en toda la extensión de la palabra. Para ella, el
reto actual de la enseñanza de la historia consiste en no limitarse al qué y
cómo, sino al por qué y para qué.
La
enseñanza de la historia, su razón de ser en nuestras actuales sociedades, es
leída por Oresta López desde la perspectiva que nos ofrece Edgar Morin a través
del paradigma de la complejidad, en general y, más particularmente, de la
respuesta que da a la ONU y a la UNESCO, en términos de los Siete saberes
necesarios a la educación del futuro. Haciendo un recorrido por los efectos de
las recientes reformas que tienen en la enseñanza de la historia, discurre
sobre las aportaciones de este cuerpo de saberes a la formación de ciudadanos,
como una de las vías privilegiadas para el aprendizaje de la convivencia en la
pluralidad y diversidad, pasando por el filtro de la crítica nociones que
forman parte de nuestro lenguaje, tales como “unidad nacional”, mestizaje, etc ,
que habrán de ser recreadas desde la mirada que ofrece la historia reflexiva y
crítica que habrá de dirigirse a los
temas pendientes, a los actores olvidados, silenciados, discriminados.
La
enseñanza de la historia a través de las recientes reformas educativas, la de
1992 y la de 2004, enfocadas en el terreno de la contienda, a donde dirige
nuestra mirada Adelina Arredondo, donde convergen diversos actores: “Conflicto
multifacético entre SEP, SNTE, gobierno federal y gobiernos estatales, partidos
políticos, grupos de historiadores, académicos y no académicos e, incluso,
religiosos” . Entre ambos eventos señala el desplazamiento del eje de
preocupaciones y debates, de los noventa, centrado en los contenidos y métodos,
hacia las discusiones en torno al tiempo destinado a su estudio, su lugar en el
currículo, con lo cual pareciera que hoy se está tocando fondo en el asunto al
llegar a plantearse, desde una perspectiva pragmática y utilitarista, la
pertinencia o no de su enseñanza.
Mireya
Lamoneda y Luz Elena Galván aportan a las enseñanzas de Clío un recurso
fundamental que, no obstante haber sido recuperado en los libros de texto
oficiales del nivel primario, redujo su utilización al pequeño espacio-tiempo
destinado a una asignatura. Me refiero a la Línea del Tiempo, acerca de la cual
las autoras nos dicen que “no es suficiente elaborar una cronología detallada”
porque el maestro debe estudiar acerca del periodo representado, identificar y
diferenciar los hechos, seleccionar los procesos estructurales o de larga
duración, así como los eventos de duración media y corta, para que la enseñanza
de la historia adquiera sentido.
Desde
un enfoque etnográfico, María Guadalupe Mendoza nos dice que el profesor deberá
iniciar con el análisis de su práctica para identificar los problemas que
enfrenta. Esto lo llevará a reconstruir su concepto de historia y de enseñanza
para seleccionar, jerarquizar y/o correlacionar tantos los conceptos como las
categorías que resultan significativos a partir de los conocimientos previos de
los alumnos arrojarían ideas y
prenociones que podrían generar preguntas y, con esta base –nos dice la autora–
“el maestro está en posibilidades de establecer un marco de ubicación temporal
y espacial de los hechos históricos y leer con los alumnos el libro para hacer
una lectura problemática que permita la reflexión, no sobre ‘lo leído’, sino
sobre el ‘sentido de lo leído.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)